17 feb. 2011

Museo Rayo invita a los caleños a visitar exposición de Fernando Botero en Roldanillo

valle | noticias | Jueves, Febrero 17, 2011
Por: Elpais.com.co
Con 45 obras, algunas de gran formato, entre pinturas y dibujos, Fernando Botero está cómodamente instalado como invitado de honor de los 30 años del Museo Rayo. Allí está expuesta su serie ‘Testimonio de incertidumbre’, sobre la violencia en el país.
Las obras fueron elaboradas entre 1999 y 2004 en distintos formatos y técnicas.
“Cuando al maestro Rayo le preguntaban qué deseaba hacer para celebrar los 30 años del museo, decía que traería a Botero”, cuenta Águeda Pizarro, directora del museo de Roldanillo.
Pero “cuando Ómar murió, averiguamos qué había hecho al respecto, pero sólo había dicho que lo traería. Escribí al maestro Fernando Botero y luego supe de la colección del Museo Nacional, que llevan por todo el mundo, la cual pudimos conseguir”, agrega.
“Es una exposición sobrecogedora y es la expresión de Botero sobre lo que vive el país. Cuando la vi colgada en Roldanillo, me puse a llorar”, cuenta.

Museo reformado

Para colgar esta muestra, que fue curada por Miguel González, “nos tocó transformar el museo y adecuar las salas, lo cual nos permitirá traer exposiciones más importantes”, dice la señora Pizarro.
Así mismo, hace unos días fue inagurada la sala ‘Museo del intaglio’, al decir de Águeda Pizarro, “un museo dentro del museo, para exhibir las obras que hicieron famoso al maestro Rayo en los años 60. No había algo así en todo el mundo y era lo que soñaba el maestro Rayo. Como me contó después de su segundo infarto, tuvo una visión de los intaglios colgados del techo”, prosigue la directora.
La nueva sala está pintada de blanco y destaca la arquitectura del segundo piso, “una estrella que permite ver el proceso mediante el cual Rayo reinventó el intaglio. Allí están algunas de sus grandes series”, añade la gestora.
También está abierta al público una exposición retrospectiva de Ómar Rayo, que abarca todas sus etapas artísticas, desde los años 40 con las caricaturas de estilo maderista y los dibujos surrealistas del bejuquismo, su viaje de estudio por Suramérica en los 50, sus comienzos en el grabado, en México, y su estadía en Nueva York desde los 60, cuando surgió el estilo geométrico que lo caracterizó.
“Rayo y Botero nunca habían estado juntos. Además, fueron compañeros de generación y amigos. Fernando ha dicho cosas muy elogiosas de Ómar”, dice Águeda Pizarro, quien añade que con estas actividades, “el Museo Rayo está resucitando. Además, está hermosísimo, porque pintamos sus fachadas”.
La colección de Botero, que pertenece al Museo Nacional, estará a disposición del público hasta el lunes 28, mientras la retrospectiva de Rayo y los intaglios podrán ser vistos durante todo el año.