18 jul. 2012

ROLDANILLO : XXVIII ENCUENTRO MUJERES POETAS COLOMBIANAS

Nuevamente el municipio de Roldanillo, sede del Museo Rayo  celebra su aquelarre anual  de versos de mujeres escribidoras 

Los nombres de Olga Elena Mattei, Dora Castellanos ,Giomar Cuesta , Marga López, Patricia Ariza, y otras tantas del mujerío que congrega Águeda Pizarro a su alrededor  para   leer sus  versos. Las jornadas son  mañana, tarde y noche.

Por este encuentro han pasado las presencias  vivas de Matilde Espinoza, Meira del Mar, Raquel Jodorowsky y Piedad Morales, las mismas que ahora no se separan del brazo de la muerte

Piedad Morales.

Poema Ama, Amor de Raquel Jodorowsky

Ama, amor
mientras yo estoy lejos.
Dentro de mí sostengo tu rostro inigualable
y le doy eternidad.
Creces en mí. No cambias.
Sólo el amor da el rostro de lo eterno.
Besa otras bocas
tan bellas como la mía
mientras estoy lejos.
No dejes que el tiempo
torne de agua tu mirada de animal
y seque tu belleza y ponga puntos blancos
en tu crin dorada y vuelva de paja
tus cabellos como los locos.
Ámame, amor
en otras
mientras estoy lejos.
No sea que se te olvide
el ejercicio de dar.

12 jul. 2012

" ASESINATOS EN ROLDANILLO"


Valle de… sangre.

¿Por qué?, una pregunta que hiere el alma y los oídos. El asesinato de dos jóvenes -deportistas, estudiosos, hijos de familias amorosas y que han vivido siempre del trabajo en el campo- se suma a la lista de homicidios de jóvenes en Roldanillo, norte del Valle del Cauca. ¿Qué pasa?

Miguel y Juan Camilo, dos primos que se querían como hermanos y siempre andaban juntos jugando en diferentes equipos de fútbol, cayeron asesinados con pocas horas de diferencia. Foto /Cortesía

Por: Antonio Molina
Lo que leerán a continuación es el relato de un periodista que, para su dolor y el de los familiares, presenció cómo un hecho sangriento, por segunda vez en menos de 48 horas, los enlutó de nuevo.
Lo hago porque callar sería una cobardía y una señal de aceptación de situaciones del todo irregulares que ocurren en este momento en Roldanillo, norte del Valle del Cauca, con cifras de homicidios que ya apenas pueden calificarse como escandalosas (18 asesinatos en lo que va del año, según las subestimadas cifras oficiales). Escribo porque lo considero como la única manera de salvar a muchos otros, incluso a mí mismo. De hecho, mientras escribo estas palabras acaban de informar de más homicidios en este fin de semana.
Pero antes quiero contarles algo sobre los Molina. La familia habita desde hace varias décadas en el norte del Valle, en particular en el corregimiento de Higuerón, destacándose como agricultores y, también, como líderes. Por eso, todo lo que comentaré se torna aún más inexplicable.
Continúo. El 5 de julio de este año fue asesinado Juan Camilo Molina Morales, de 20 años de edad, recién graduado como tecnólogo electricista y quien trabajaba en ese campo. Juan Camilo salía de una cancha de fútbol, luego de terminado un partido. Allí, antes de abordar su motocicleta, fue asesinado. Nadie vio, nadie sabe. Su posterior velación se realizó en la casa de un tío, lugar al que acudieron más de 150 personas, tantas que hubo necesidad de conseguir sillas plásticas y ubicarlas en la plaza adyacente. Todo ello como una muestra palpable del afecto despertado entre la comunidad.
La velación transcurría con normalidad hasta un poco después de la 1 de la mañana del sábado 7 de junio, cuando se llamó para un rezo. Ese momento de aglutinación fue aprovechado por individuos encapuchados, armados con fusiles y pistolas, quienes ingresaron de manera sorpresiva a la vivienda, disparando contra varios de los asistentes en un frenesí de salvajismo que duró más de cinco lentos minutos. Cuatro personas quedaron heridas en el piso de la residencia. Todo fue confusión. Gritos, llantos y voces de auxilio se fusionaron en una masa imposible de calificar.
Lo que de por sí era ya una pesadilla –la primera muerte violenta en la historia conocida de la familia– se transformó en el peor de los infiernos posibles. La baldosa blanca, pulida con cuidado por el tío, era en ese momento el depósito de un espejo de sangre que iba desde la entrada hasta la habitación del fondo. Sangre que era nuestra, sangre que reflejaba en su tono rubí el color del desamparo.
Cada quien buscaba a su grupo familiar, en medio de gritos alarmantes que herían la noche, gritos que no tenían respuesta al estrellarse contra las fachadas de las viviendas vecinas que permanecían en silencio y a oscuras, al igual que la casa cural, ubicada frente a ese hogar en el que solo el llanto tenía cabida.
Alguien facilitó una camioneta y, como masas casi ausentes de vida, fueron colocado allí todos los heridos, entre ellos el cuerpo de Miguel Molina Betancourt (conocido como Lucho), de 16 años y primo del fallecido.Miguel ya nunca más terminaría su bachillerato, del cual cursaba el último año: llegó sin vida al hospital de Roldanillo.
En el sitio hicieron pronta aparición varias patrullas de la Policía y, media hora después, el Teniente Coronel Miguel Orley Henao Bohórquez, comandante del Quinto distrito con sede en Roldanillo. Hicieron lo de rigor.
Sin respuestas
“¿Por qué?”, esa dolorosa pregunta que quizá nunca tendrá respuesta, se repetía en los labios de todos, gentes sencillas que nunca habían vivido un drama familiar tan impactante, mucho menos homicidios de seres queridos. Y el natural miedo empezó su gestación entre los asistentes que temían por sus propias vidas. ¿Cómo salir de allí, un caserío al lado de la oscura vía llamada Panorama?
Solo quedó recurrir a la ayuda del grupo policial que en ese momento aseguraba la zona. Luego de que se tomaran las fotografías y se hicieran los proceso técnicos de levantamiento de pruebas, la familia pudo salir hacia un improvisado refugio fuera de Higuerón, escoltada siempre por agentes de la policía. Por supuesto, no sin antes llamar a una funeraria para que trasladara a Roldanillo el cofre con el cadáver de Juan Camilo, la primera víctima de esa semana trágica.
Tan grande era el miedo que pocos se atrevieron asistir al hospital para acompañar el cadáver de Miguel y a los heridos. Encerrados, sin poder dormir, hablando en voz baja, atentos a cualquier ruido exterior que delatara la presencia de extraños, así permaneció la familia hasta el amanecer.
Ya con las primeras luces del día, a toda la parentela proveniente de varias ciudades solo le quedó el recurso de salir con rumbo a sus respectivos hogares, en medio de los sentimientos encontrados de impotencia, miedo e incredulidad. Doloroso era no asistir al funeral, pero la realidad es que no había condiciones que garantizaran cumplir con ese mínimo acto de humanidad sin exponer la integridad física de los asistentes.
Horas después, los cadáveres de los dos primos que se habían criado desde siempre como hermanos, fueron llevados al cementerio contando con custodia mixta de Ejército y Policía. En ese instante, para muchos de los presentes, Higuerón ya se guardaba como un bello recuerdo del pasado.
¿Por qué?, sigue taladrando la pregunta en la mente, más apremiante incluso que el interrogante por los autores, pues queda la inaceptable certeza de que nunca se hallarán, mucho menos se conocerá quiénes maquinaron esta tragedia. Al fin de cuentas, la pavorosa muerte violenta ya fue sembrada en nuestros corazones

8 jul. 2012

EL LIBRO QUE COLOMBIA DEBERÍA LEER ...


Cultura |23 Jun 2012 

'La Violencia en Colombia', 50 años después

Medio siglo de un libro valiente

Por: Juan Sebastián Jiménez Herrera

Cinco décadas atrás un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura escribieron un libro que cambió para siempre la forma de analizar el conflicto que vivimos.


Al igual que Prometeo, que fue encadenado por los dioses después de enseñarles a los hombres lo que era el fuego, así monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna fueron vilipendiados después de decirle al país la verdad: que en sus campos la gente se mataba a machete, que en ellos los niños eran lanzados al aire y recibidos por las bayonetas de los armados, las mujeres eran violadas a veces por dos, tres e incluso cuatro hombres y que todo esto era auspiciado por los partidos Liberal y Conservador.


En junio de 1962, después de recorrer el infierno en el que se habían convertido algunas regiones de Colombia y entrevistar a víctimas y victimarios, Guzmán, Fals y Umaña regresaron para Bogotá a escribir La Violencia en Colombia, obra por la que fueron señalados de sectarios, mañosos, mentirosos y que hoy cumple 50 años de haber sido publicada, de haber cambiado para siempre la forma de ver un conflicto que hoy sigue vivo, latente y atroz.

“Este libro tormentoso y atormentado que llega a sus manos recoge la tragedia del pueblo colombiano desgarrado por una política nociva de carácter nacional y regional diseñada por una oligarquía que se ha perpetuado en el poder a toda costa, desatando el terror y la violencia”, escribió Orlando Fals Borda en el prólogo de la última edición de este libro, publicada por Taurus en 2002. El 15 de julio de 1962, las primeras páginas del libro fueron difundidas por El Espectador. Los días siguientes, el Congreso fue escenario de un enconado debate; liberales y conservadores se tiraron la pelota. Al final ninguno aceptó haber desatado la violencia y, en cambio, los partidos se ensañaron con los autores.

“Es un relato mañoso y acomodaticio”, aseveró el conservador Álvaro Gómez Hurtado. “Es un libro sectario. Los fines partidistas de quienes escribieron La Violencia en Colombia, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra”, señaló el periódico El Siglo. Fue, entre otras cosas, por el rechazo que generó esta obra que monseñor Germán Guzmán se retiró de la Iglesia y viajó a México, donde se casó y murió.


Camilo Umaña, nieto de Eduardo Umaña, recordó sobre las consecuencias de la obra: “A mi abuelo lo insultaron graciosamente con las nominaciones de ‘libre pensador extremista’ o ‘abogado volteriano y enciclopedista’. A monseñor Guzmán no se le bajó de ‘capellán de los bandoleros’ y, jugando con su título, le llamaron ‘Monstruo Guzmán’. El mismo ingenio fue usado para el profesor Fals Borda, a quien le tildaron de ‘Falso Borda’ ”.

No obstante, el libro pudo contra tirios y troyanos, y a pesar de la censura oficial se fue convirtiendo en un éxito en ventas y, aún más que eso, en un texto de cabecera para quienes querían comprender la realidad trágica del país. A La Violencia en Colombia se le debe la generación de violentólogos que vinieron después. Gonzalo Sánchez, director del Grupo de Memoria Histórica, recordó que el libro funcionó como una denuncia, un testimonio, una memoria, una intuición, una promoción y una revelación.


“En perspectiva histórica se puede aseverar que uno de los grandes méritos del libro es haber hecho de la Violencia un tema de opinión y de controversia pública. Muchos sectores descubrieron aterrorizados la violencia a través de este libro (...) por el invaluable cuerpo de registro que consignó; no lo dejó todo dicho, desde luego, pero dejó lo necesario para que las posteriores generaciones de estudiosos se motivaran a escribir nuevos capítulos”, escribió Gonzalo Sánchez.


“Gracias a ese libro pude comprender que lo que había visto de niño, que ese drama que sufrió la región donde nací lo vivieron otras partes del país, que la tragedia no fue mía sino nacional”, recordó Sánchez, oriundo de Líbano (Tolima), una población que en los años 50 se acostumbró al horror de ver una carroza cargada de cuerpos llegar de las veredas y ubicarse en el parque principal. “Luego supe la historia de estos muertos”, comentó Sánchez, quien hoy lidera una institución que comparte con La Violencia en Colombia el fin de erradicar el olvido.


Fernán González, exdirector del Cinep y prolífico investigador de la violencia, reconoció que Guzmán, Fals y Umaña “hicieron lo que pudieron con las pocas herramientas que tenían. Pero eso sí fueron más allá de la mera descripción de la violencia, intentaron explicarla, comprenderla”.


El libro no pasó desapercibido; sin embargo, pocos atendieron a lo que decía. Dos años después de su publicación, emergerían en el sur del Tolima las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y al año aparecería en las montañas de Santander el Ejército de Liberación Nacional. En los 80 entraría en el panorama el narcotráfico y los paramilitares con su violencia tan semejante a la de los chulavitas, limpios y comunes de los 50: descuartizamientos, mutilaciones, vejámenes. El país ha cambiado en estos 50, no tanto pero lo ha hecho. De haber atendido a lo que describieron sin tapujo Guzmán, Fals y Umaña “algo sería diferente”, aseguró Gonzalo Sánchez.

Hace 50 años los autores de La Violencia en Colombia demostraron que el conflicto tiene
unas raíces más complejas de lo que muchos creen, que los bandoleros no eran la chusma que el gobierno decía, sino campesinos llevados al extremo por la violencia de quienes, se suponía, debían protegerlos y guiarlos, que las instituciones, todas ellas, tienen responsabilidad en este drama que no cesa y que el horror y la sevicia estaba a la vuelta de la esquina. Al conocer el libro el entonces columnista de El Espectador Fabio Lozano Simonelli sintetizó en pocas palabras la magnitud de esta obra: “El libro no parte de una división entre buenos y malos. En este libro hay un acusado: la sociedad colombiana”. Ni los ciudadanos, ni los políticos, la Iglesia, las instituciones, los empresarios, las Fuerzas Armadas, nadie asume su responsabilidad. Y la violencia continúa.
La paz que no fue
El 13 de junio de 1953 se inició la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla y algunos sectores de la sociedad creyeron que el militar acabaría con la violencia que se apoderó del país desde antes del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. Con la consigna de la paz, el uniformado pactó con las guerrillas del Llano el fin de las hostilidades y su reinserción a la sociedad. Fue así que miles de insurgentes le entregaron sus armas al gobierno. Sin embargo, la violencia no cesó, fuerzas del régimen y sicarios del conservatismo, mejor conocidos como ‘pájaros’, victimizaron a los desmovilizados, muchos de los cuales regresaron al campo de batalla. Por su parte, algunos de los jefes de las guerrillas terminaron cercados por el gobierno, como Guadalupe Salcedo y Dumas Aljure.
Un hito de la sociología
En 1959, al regresar de la Universidad de Lovaina (Bélgica), el cura Camilo Torres junto con otros intelectuales, entre ellos Orlando Fals Borda (foto) y Eduardo Umaña, fundaron la carrera de Sociología, la primera en América Latina. Desde allí impusieron la Acción Participativa, una forma de investigación que revolucionó el quehacer sociológico del continente. ‘La violencia en Colombia’ fue una de las primeras publicaciones de este departamento y el precedente para otras importantes obras sociológicas, como la ‘Historia doble de la Costa’, del mismo Orlando Fals Borda.
La carta a Fidel Castro
Dos años después del triunfo de la Revolución Cubana y cuando el régimen castrista empezaba su giro hacia el marxismo, guerrilleros del Llano le escribieron a Fidel Castro para pedirle que recibiera e instruyera a dos de sus combatientes con el fin de apoyar su revolución para “una Colombia libre del imperialismo y de los yanquis”. Después aparecerían las guerrillas que hoy subsisten, en 1964 las Farc en el sur del Tolima y al año siguiente el Eln en las montañas de Santander. 


CUENTO DE HORROR


La mujer que amé se ha convertido en un fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Juan José Arreola

7 jul. 2012

Así se ve Roldanillo en Google: 7 de julio de 2012

  1. Seguridad en Roldanillo   

     ElTiempo.com - hace 13 horas


    Consejo de seguridad definió toque de queda para menores y restricciones para parrilleros en motos. Es indispensable más presencia de las...
  2. Asesinan a joven en el funeral de su primo en Roldanillo, norte del ... 

    El Pais - Cali Colombia - hace 4 horas


    A pesar del toque de queda que se había decretado en la población, un menor de 16 años fue baleado en el funeral de Juan Camilo Molina.
  3. Los invitados del Museo Rayo de Roldanillo


    El Pais - Cali Colombia - hace 16 horas
    El Museo Rayo presenta una exposición de varios artistas famosos, cada uno de los cuales ha escrito un texto poético sobre su obra.
  4. Toque de queda para menores de edad en Roldanillo tras ...


    El Pais - Cali Colombia - hace 21 horas
    Los menores de edad de Roldanillo no podrán estar entre las 10:00 p.m. y 5:00 a.m. por fuera de sus casas. Los crecientes problemas de ...
  5. Roldanillo adelanta jornadas de vacunación contra la rabia


    El Pais - Cali Colombia - 29 Jun 2012
    la labor se adelanta puerta a puerta en el casco urbano del municipio. Perros y gatos están siendo vacunados de forma gratuita.
    Una mujer murió por rabia humana en el Valle del CaucaRadio Santa Fe

2 jul. 2012

¿Por qué solo el 19% del potencial electoral del Valle acudió a las urnas?

Lunes 02 de Julio de 2012 - 11:01 AM

¿Por qué solo el 19% del potencial electoral del Valle acudió a las urnas?

Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL
¿Por qué solo el 19% del potencial electoral del Valle acudió a las urnas a elegir gobernador?
(Foto: Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL)
Analistas señalaron que la desconfianza hacia la clase política fue la causa principal de la apatía electoral este domingo. El voto en blanco, uno de los ganadores de la atípica jornada en el Valle del Cauca.
La inestabilidad política de los últimos años, la pérdida de credibilidad de los partidos, el poco tiempo que duró la campaña, el calendario que marcaba puente festivo y hasta un partido de fútbol. Todo se conjuró para que este domingo 1 de julio el Valle del Cauca tuviera una de los mayores niveles de abstención electoral en toda su historia: 83,99%.
Y es que, más allá de la elección de Ubeimar Delgado Blandón comonuevo Gobernador del Valle, con 262.496 votos, el principal hecho político de la jornada fue la poca atención que los vallecaucanos prestaron a una decisión tan importante como la que se tomaba en las urnas.
La directora nacional de la Misión de Observación Electoral, MOE, Alejandra Barrios, sostuvo que "el abstencionismo fue superior al 80 por ciento y se constituyó en la más baja participación de los últimos 20 años en el departamento".
"El resultado total de la votación de este domingo es incluso menor que la obtenida por Angelino Garzón y Gustavo Álvarez Gardeazábal en su momento", comparó la directora de la MOE.
En su opinión, el alto abstencionismo fue el reflejo del puente festivo, el pago de la quincena y la final de la Eurocopa de fútbol, elementos sumados a una campaña electoral limitada en tiempo y en propuestas.
"La campaña no fue agresiva, de debates, de propuestas, de ideas. Fue absolutamente rápida y basada en la movilización de maquinarias sin un diálogo con la ciudadanía", dijo Barrios.
El abogado y analista político Óscar Duque explicó que el abstencionismo fue producto del mismo carácter atípico de las elecciones, pues en estas circunstancias el despliegue electoral es inferior al que caracteriza a los comicios nacionales, los cuales movilizan a todo el país.
"Las elecciones de Gobernador generan poco interés, y más cuando son atípicas. Además, los tres candidatos fueron grises, pues ninguno logró concitar el interés de la ciudadanía. Dos eran de la vieja clase política y al otro no lo conocen ni en la casa", señaló.
Por eso, aseguró que, "para tener un gobierno tranquilo, Ubeimar Delgado deberá resolver problemas cruciales del Departamento".
"En primer lugar, debe acabar la corrupción. Segundo, volver a recuperar la credibilidad ante los entes nacionales. Estamos en ley 550, lo que significa que estamos quebrados. Además, vamos a bajar de categoría", manifestó Duque, al enfatizar que el Valle del Cauca enfrenta la crisis más grave de su historia.
Entretanto, el politólogo vallecaucano Fernando Giraldo consideró que la apatía de los vallecaucanos frente a las elecciones de Gobernador evidencia que la crisis de la región es más grave de lo que parece.
"Los ciudadanos tienden a participar más en momentos de crisis, cuando siente que su intervención es importante, y en este caso no se cumplió. Prevaleció la desconfianza y la duda frente a las instituciones que no tienen suficiente legitimidad en nuestro departamento", aseveró el especialista.
En ese sentido, Giraldo precisó que el nuevo gobernador deberá "trabajar duro para ganar, en los primeros meses de gobierno, la confianza y legitimidad política que no se logró en las urnas".
"El primer paso es conformar un buen equipo de gobierno, con gente trasparente y, más que reconocida públicamente, que no sea cuestionada y tenga una hoja de vida intachable", sostuvo.
No obstante, reconoció que la ventaja de Delgado es que cuenta con el respaldo total del Gobierno Nacional, el cual a su vez se comprometió a ayudar a la recuperación del departamento si se elegía a un mandatario distinto a los de los últimos años.
"Debe hacer que el Gobierno Nacional cumpla ese compromiso y, para ello, debe construir puentes que permitan la comunicación permanente entre ambos entes", concluyó.
¿Y el voto en blanco?
El número de votos en blanco fue muy significativo en estas elecciones atípicas (132.906), según los analistas, ya que no solo superó al candidato del Polo Democrático, Carlos González (23.238 votos), sino que estuvo cerca del segundo, que fue Francined Cano, del MÍO (con 170.031).
Si bien en las elecciones de octubre pasado había alcanzado una cifra superior en cuanto a votos (152.423), lo que representó el 11% del total de la votación, los 132.906 sufragios de ayer, teniendo en cuenta el bajo nivel de participación, le otorgaron al voto en blanco un histórico 22,58% de participación.
Pese a ese repunte, la votación por esta opción apenas llegó al 50% de los votos logrados por el ganador de los comicios.
Donde el voto en blanco tuvo un resultado importante fue en Cali, 80.765 votos, es decir, apenas 10.000 votos menos que los logrados por Ubeimar y muy por encima de la votación de Francined Cano, quien alcanzó en la capital 48.671 votos.
El hecho de que el voto en blanco hubiera obtenido el 60% de su votación en Cali refleja que esa opción cala mucho más en los grandes centros urbanos donde el peso de la academia y el voto de opinión es mayor que en poblaciones pequeñas.
El economista Mauricio Cabrera, uno de los impulsores del voto en blanco, dijo que pese a no haber ganado, “fue una gran muestra de inconformidad e indignación de la comunidad vallecaucana frente a la corrupción y las componendas electoreras”.
“Todos los partidos tuvieron una amplia reducción en el número de votantes, respecto de las elecciones pasadas y el voto en blanco fue el único que se mantuvo. Es un paso adelante muy importante y que obliga a la clase política del Valle a pensar lo que van a hacer, porque la gente no quiere más de lo mismo”, dijo Cabrera.
Alejandra Barrios, de la MOE, afirma que "esta votación no fue para nada despreciable y es importante reconocerla, porque el voto en blanco se empezó a gestar en las últimas semanas y además no hubo un promotor desde el principio".
Además, explicó Barrios, el Gobernador debe centrar su atención en este punto, porque en los sufragios en blanco "hay una representación ciudadana, que espera que la vuelvan a encantar con un proyecto de departamento, que hoy está perdido debido a los cambios de mano en mano en los últimos años".
Para el analista Óscar Duque el voto en blanco fue un clarísimo rechazo a las propuestas de los candidatos, que no lograron realmente despertar el interés de los vallecaucanos.
La más baja participación durante un proceso electoral en Colombia se dio en las elecciones atípicas del departamento de Bolívar, en el 2010, donde sólo salió a votar el 10% de las personas habilitadas.
Publicada por
COLPRENSA, EL PAÍS