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18 sept. 2011


Perfil de un vallecaucano que nació para ser brillante

Julián Eduardo Gutiérrez se graduó del colegio Santa Librada y, ahora, a los 28 años, es investigador en la Universidad de Cambridge. Retrato de un joven que no conoce de límites, de imposibles.

Por: Redacción de El País Domingo, Septiembre 18, 2011
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Dato clave

Así piensa Julián

"No sé si hay una clave para el éxito académico, pero tenerle amor a la lectura ayuda mucho. También es importante intentar hacer cualquier cosa en la vida lo mejor que uno pueda”.

"El sistema educativo actual tiene problemas. Está enfocado para que los considerados ‘inteligentes’ triunfen. Hay personas talentosas que no tienen buen desempeño porque el sistema es incapaz de identificar sus cualidades particulares”, Julián Gutiérrez, investigador.

Julián Eduardo Gutiérrez es hijo de los educadores Julio César Gutiérrez Rojas y Cecilia Santiago Barreto. Tiene una hermana, Paula Andrea Gutiérrez. A muy temprana edad, Julián descubrió su pasión en la vida: las ciencias y las matemáticas.

Especial para El País

El muchacho, hijo de los profesores Julio César Gutiérrez Rojas y Cecilia Santiago Barreto, nace en el corregimiento La Tulia, municipio de Bolívar, Valle del Cauca, el 28 de septiembre de 1982. Allá vive tres años junto con su familia, en un apartamento construído dentro de las instalaciones del colegio Manuel Dolores Mondragón, donde su padre dictaba clases de matemáticas. Tal vez eso de vivir en la propia academia le definió el destino, quién sabe.

Porque de La Tulia, la familia viaja al municipio de Roldanillo. Allá el muchacho crece, estudia en el jardín infantil Los Gorroncitos y en la Normal Nacional Jorge Isaacs, obtiene las mejores calificaciones, le entregan diplomas de honor, cumple 10 años.

Entonces se muda para Cali en busca de más educación, oportunidades. Debido a problemas económicos (su padre había muerto en Roldanillo) entra a un colegio público: el Santa Librada. Allí recibe diplomas, le entregan la Medalla de Oro General Francisco de Paula Santander como el mejor bachiller y la medalla al mejor Icfes del colegio en 1999. Sacó 378 puntos.

Por esos logros fue elegido como uno de los becarios del Programa Mazos de Infivalle. Gracias a ese programa, se matricula en la Universidad Javeriana también becado, e hizo lo que pocos logran: graduarse, con honor a la excelencia humana y académica, de dos carreras: ingeniería electrónica e ingeniería de sistemas.

También fue de los mejores en las Pruebas Ecaes y su tesis de grado se calificó con un 5.0, la nota más alta. Esa tesis fue enviada al Concurso Nacional Otto de Greiff que premia los mejores trabajos de grado. Recibió mención de honor.

Pero el muchacho no conoce de límites. En la Universidad ingresa al grupo de investigación Avispa, donde inició un trabajo en cálculos de procesos, lenguajes matemáticos para el estudio de sistemas. Porque el muchacho ama las matemáticas, las ciencias, y explica que la informática, en su caso, “es simplemente una posible aplicación de esos conocimientos”.

Estando ahí, en el grupo Avispa, aparece una oportunidad: estudiar inglés en Brighton, Inglaterra. Viaja, y en esas tierras lejanas aplica para cursar un doctorado y trabajar en Lógica Matemática y Teoría de la Concurrencia.

La aplicación la envió a la Universidad de Edimburgo, en Escocia. El muchacho es admitido y sus estudios los financia una beca del gobierno británico. Le gusta Edimburgo, la capital y la segunda ciudad más grande del país.

Allá escribe su tesis doctoral que trata temas como teoría de juegos, teoría de la concurrencia y lógica matemática. Esa tesis es tan elogiada, que revistas como ‘Lectures Notes in Computer Science’ e ‘Information and Computation’ publican sus resultados.

Se insiste. El muchacho no sabe de límites, de imposibles. Después del doctorado en Edimburgo, aplica en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, para adelantar un postdoctorado en el Laboratorio de Computación. Lo aceptaron. Ahora trabaja en ese laboratorio. Es investigador asociado.

El muchacho, por cierto, se llama Julián Eduardo Gutiérrez Santiago. Tiene, apenas, 28 años. Estamos ante una mente brillante.

II

Leyendo la historia contada así el lector podría imaginar a Julián con gafas, peinado de medio lado, sin novia, entregado tiempo completo al estudio. No es así. Su novia se llama Teresa, la conoció en Cali, y en el Reino Unido está terminando un doctorado en computación. Sobre el estudio, Julián recomienda no dedicarse 100%: “La vida es mucho más que eso”.

Su madre, Cecilia Santiago, confirma que su hijo llegaba a casa con las tareas terminadas desde el colegio y se entregaba sin remordimientos a la televisión, al fútbol, al voleibol, el Kung Fu, deporte que practicó durante cinco años. También leía biografías de científicos, de filósofos, y escuchaba rock, blues. En su cuarto de Cali, por cierto, hay un cuadro de los Guns N' Roses y en su trabajo actual la música es fundamental: “me ayuda a enfocarme, bloquear las distracciones externas”.

Pero Julián debe tener, sin duda, algo distinto al resto de los estudiantes promedio de este país, de este mundo.

Sólo en ese cuarto suyo hay colgadas 40 medallas, la mayoría en reconocimiento a sus logros académicos. En una carpeta roja y robusta, además, su madre guarda todos sus diplomas. Son tantos que los desparrama sobre una cama y el tendido queda oculto debajo de tanto papel. ¿Qué tendrá de distinto entonces?

(...)

Su madre, Cecilia Santiago, cuenta por su parte que Julián heredó su disciplina, esa idea de hacer todo en la vida lo mejor posible, y también, de su padre, heredó la sabiduría. Tal vez todas esas voces expliquen por qué el muchacho es una mente brillante, tal vez haya algo más, qué importa.

III

En Cambridge, Julián trabaja en una investigación cuyo objetivo es definir modelos matemáticos que expliquen el funcionamiento de los sistemas de computación de hoy. También quiere desarrollar modelos muy básicos para estos sistemas. Es un explorador de problemas y soluciones.

Gloria H, cuenta Cecilia Santiago, pronosticó entonces que ante tanta curiosidad e inteligencia, el muchacho se iba a ganar alguna vez un Premio Nobel. ¿Será? Julián parece no estar pensando en aquello:

“Mi meta es muy modesta: en la parte laboral, mi interés es contribuir al desarrollo de mi área de trabajo con nuevas herramientas matemáticas que faciliten el estudio de los sistemas de cómputo। En eso estoy pero aún hay muchas ideas por explorar. En la parte no laboral, mi interés es vivir una vida tranquila y feliz con mi familia. La única meta es hacerlos felices de la misma forma en que ellos me hacen feliz a mí. Entre más simple y concreto el objetivo, más fácil de conseguir”.


http://www.elpais.com.co/elpais/valle/perfil-vallecaucano-nacio-para-ser-brillante


15 sept. 2011

UN GATO EN PARÍS



Jean-Loup Felicioli, Alain Gagnol, Francia, 2010, Animación, 64 minutos

París es el escenario para un gato aventurero como Dino. De día, es el leal atigrado de la hija del superintendente de la policía. De noche, se une a las aventuras nocturnas de un auténtico gato ladrón, trepando por los techos y las gárgolas góticas de la ciudad.
La Ciudad de las Luces rara vez se vio tan hermosa en la pantalla grande como lo hace en el largometraje "Un gato en París" de Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli, que tuvo su estreno en América en el New York International Children Film Festival (NICFF) en 2011.
La pequeña Zoe no ha hablado una sola palabra desde que su padre fue asesinado por el gángster Víctor Costa. Su madre está demasiado ocupada trabajando en casos que le ayuden a compensar su pérdida. Ella pasa la mayoría de su tiempo con Dino, quien le trae algunos presentes, como animalitos muertos y un ocasional brazalete de diamantes.
Una noche, Zoe sigue a Dino mientras subía a encontrarse con Nico, sólo para encontrarse ante el gangster Costa. La persecución se inicia, a través del paisaje parisino renderizado artísticamente.
Este film dibujado a mano es un antídoto maravilloso para la animación por computadora producida masivamente, constantemente proyectada en multicines. Estas figuras tienen una mirada idiosincrática que evoca deliberadamente una sensibilidad parisina sofisticada. Si Toulouse Lautrec resucitara para desarrollar un film animado, probablemente buscaría a Gagnol y Felicioli.
De hecho, la ciudad es una parte integral del film, y termina concluyendo y encajando en Notre Dame. Aunque fue producida para públicos juveniles, los paisajes urbanos románticos, las reminiscencias del film noir y la banda de sonido influenciada por el jazz (incluyendo un tributo vintage a I Wished on the Moon de Billie Holliday) mantendrá atentos y atrapados a adultos también.
En este film muy bien construído, Gagnol y Felicioli mantienen un ritmo vertiginoso, mientras muestra ángulos de acción dramática que realzan la apariencia noir.
Un gato en París es un film encantador con genuino corazón y una actitud suficiente para evitar ser denso. Aunque es quizás corto con sus 65 minutos, incluye mucho dentro de este tiempo, como por ejemplo unos geniales créditos de cierre.
Joe Bendel @ The Epoch Times

12 sept. 2011

El roto

Se llama Andrés Rábago García, pero todos lo conocen como “El Roto” (1947), el humorista que publica casi todos los días su tira cómica en El País. Su humor es directo, crudo, sin contemplaciones, lacónico, lapidario, apoyado en un dibujo sobrio, sin artificio ni complicación, que refuerza el laconismo de su comicidad. Hace años me propuse escribir un artículo largo sobre el humor gráfico español para la revista Nuestro Tiempo. El director entonces, Pedro de Miguel, estaba entusiasmado con la idea y me la recordaba en cada reunión editorial, pero nunca llegué a escribirlo. De hecho, nunca pasé de la fase de documentación. Me leí todas las antologías de La Cordoniz y el Hermano Lobo, pero ahí quedó la cosa. Trece años después, he querido saldar esa deuda, ya insaldable, y pensé que una forma de hacerlo sería entrevistando a “El Roto”, que era parte de mi plan original en 1994.

Esta es la entrevista:

-Allendegui: Soy tu admirador desde hace años y me gustaría hacerte una entrevista, o twittervista, o lo que prefieras. Tengo una deuda pendiente al respecto desde hace 13 años y quiero saldarla.

-El Roto: Estimado, por el momento no tengo nada más que decir.

-Allendegui: Muchas gracias por la entrevista. Ha sido simplemente genial.

http://gentedigital.es/comunidad/allendegui/2010/03/19/el-roto-se-descose-en-entrevista-con-allendegui/