25 nov 2009

ASÍ NOS VEN






Roldanillo, pueblo del Departamento del Valle.
Un lugar de recuerdo, pero de olvido.

Alguna vez te leí sobre Almería: "Es un lugar de recuerdo, pero de olvido...", He aquí, mi lugar así.


Ahora me muestras, cómo es Marruecos. Conservo en mi mente, la imagen de las antenas, todas tan bien dispuestas esperando como seres vivos con la cabeza en alto y la mirada en acecho, que aparezca esa "Señal", la misma que quizás, haga que comiencen a surgir aquellos vivos del otro lado de la valla. ¿Sabes?, me dijiste que habías envidiado mi ciudad por sus "Verdes"... si, te lo dije yo, en algún escrito raro que te habré enviado; no obstante, toda Colombia parece ser la misma respecto a colores.
Ha llegado a Manizales, por primera vez, una exposición del Artista Omar Rayo. Recordé entonces mi viaje a Roldanillo a comienzos de este año. Roldanillo es el pueblo natal del Maestro, así que se ha fundado allí un museo con su nombre y con parte de su obra, pero hace ya unos buenos años. Siempre creí que no me interesaba para nada el trabajo de él, y fui al pueblo, solo para disfrutar del clima caliente, para tener un viaje y salir de la rutina -aunque yo no soy de rutinas-. Llegamos al pueblo, el calor se siente desde que uno llega a Cartago que es otro pueblo del Valle y que está a unas dos horas del destino, pero una vez en Roldanillo, parecía en cuanto a temperatura, una especie de infierno... pero era bellísimo, y lo ha de ser aún. No sé por qué, recordé a Pedro Páramo... entré al museo, me aseguré de que el profesor guía se diera cuenta de que lo había recorrido todo. Hice el recorrido en menos de 30 minutos, y en 3 horas aproximadamente que estuvimos allí, me dediqué el resto a recorrer ese pedazo de tierra caliente.
Tenía entonces mi cámara, la tuve en mis brazos tranquilamente todo el tiempo, tomando fotos aquí y allá. Después de la plaza, parecía un pueblo solitario, en plena canícula y con poco viento. Pero el cielo, ese cielo debiste haberlo visto, y las nubes, muy pocas, y las pocas que habían estaban llenas de luz. La poca gente que vi, era igualmente tranquila, serena, callada, quizás todos en un mutismo que nunca antes había visto, porque sus semblantes eran de felicidad.
Almorcé sopa de verduras y pescado con patacones fritos, de sobremesa, una limonada, y todo estaba tan delicioso. Estaba sola, aunque había ido con compañeros de la universidad, me alejé de todos, quería estar sola... y me sentí tan bien José, debiste haberme visto, ese era mi lugar, yo también quería ir a la plaza a sentarme bajo un árbol tan bien sembrado, esperar unos minutos, leer el periódico, pintar ahí, dibujar ahí... luego irme caminando como las nubes que faltan hasta "mi casa", prender el ventilador, seguir respirando... si, a recordar y sentirme olvidada.

Así que he ido en un completo día de lluvia al museo de Artes de Caldas a ver la exposición del Artista Omar Rayo... y me ha fascinado. Ha sido su obra, si, el Vértigo de las nubes articuladas XIX, la mullida huella del viento XXXI y la LII son mis favoritos, es que son fabulosos, cuando los ves de lejos... no sé, son simplemente increíbles.
Salí del museo, comenzaba a llover nuevamente, y recordé entonces mi viaje a ese pueblo del Valle. Amo ese lugar, recuerdo que allí vi al Maestro Saliendo del museo, con toda la luz regada en su rostro y en cada cosa... me miró de repente, no me atreví a tomarle alguna foto, simplemente quise ver con mis ojos, lo feliz que estaba ahí, viviendo en Roldanillo.

tomado del blog : http://frambuesasycerezas.blogspot.com/